Será posible. Saco un perro a caminar y me vuelvo con dos. Tres cuadras antes de llegar a casa una perrita de la calle nos empezó a seguir. Llego a casa, entro, desayuno y al rato mi mamá dice que había un perro en el jardín. Puse cara de boludo. Era ella y, bueno, les conté que nos había seguido. "¡La dejaste entrar! ¡Fuiste vos!". Le dije que no. Que yo le cerré la puerta en la cara a la pobrecita. Se ve que pasó por la reja. En fin, sigo vivo. Pero están ahí intentando sacarla del jardín. Con muy poco éxito.
5 comentarios:
En el fondo te regocija saber que sus intentos por expulsarla no funcionan.
Y tal vez no tan en el fondo.
Keo tiene sex appeal.
Mi cruel familia lo logró :P Pusieron un cartón entre las plantas contra la reja y ya no puede saltar. Y no me dejan sacarlo a pasear a la mañana. Frustraron un amor, ugh!
Pobre Keito.
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